Aquí vamos publicando lo que aprendemos moviendo casas y oficinas en una ciudad que sube desde la playa hasta la Serralada de Marina.
Hay artículos sobre lo que cuesta una mudanza y por qué dos pisos iguales no valen lo mismo, sobre cómo se embala la vajilla o se protege un colchón, y sobre los accesos que más se repiten por aquí: la cabina de ascensor pequeña, el rellano en ángulo, la calle en cuesta y el casco antiguo donde el camión se queda a media manzana.
También entran aquí los trámites que se olvidan hasta el último día, como reservar el espacio de calle para el camión o avisar a la comunidad de que se va a montar un elevador en la fachada.
Si buscas algo concreto y no lo encuentras, pregúntalo por teléfono: lo más probable es que acabe convertido en la próxima entrada.
Hay mudanzas que no admiten margen. Se acaba el contrato de alquiler, el piso se entrega a las ocho y hay que dejarlo todo vacío antes de que abra la oficina. En esos casos, lo que manda es la logística rápida. Los servicios urgentes, como el guardamuebles con inventario o el desmontaje exprés de armarios,